martes, 22 de abril de 2008

"Ser más para servir mejor"



El ser humano desde su origen ha estado en constante evolución, la aparición de nuevos medios de comunicación ha formado parte de aquel proceso. La imprenta fue el primer invento que permitió hacer masivo el conocimiento, hoy el Internet, para quienes lo tienen a su alcance, elimina fronteras y la información circula a una velocidad impresionante. Gracias a los adelantos tecnológicos, los comunicadores del siglo XXI tienen la oportunidad de ser mejores, por eso deberían informar más adheridos a la verdad. Hoy, quienes son periodistas y quienes estudiamos para alcanzar esta profesión, estamos en la obligación de retomar la misión del comunicador: ser mediadores entre la verdad de los hechos y el público que lo recibe; para ello, es indispensable que los principios y los valores morales formen parte de cada noticia, cada crónica que ponemos en consideración del público.
Es desalentador ver que en los medios de comunicación, por intereses económicos y políticos, la gente más popular, más conocida, pero también, más corrupta, aparece en escena, como si nadie supiera sus antecedentes. No es raro mirar en un noticiero a un político que estuvo en problemas con la justicia por corrupción o a un Ex presidente, haciendo un programa de radio, juzgando a quienes hoy ostentan el poder, como si ellos hubieran sido ejemplos de honradez y rectitud. ¿Dónde están los valores? ¿Dónde está la ética profesional de aquellos comunicadores? A veces no sé si es falta de ética o de conocimiento, porque a diferencia de lo que ocurre en el ejercicio de otras profesiones, para ser conductor de noticias, para dirigir un programa de televisión o radio, no es requisito tener título de comunicador o periodista, todos pueden ejercer esta profesión según lo estipulado en el Tratado de Chapultepec. No me opongo a que expongamos nuestro criterio ante lo que ocurre, es un derecho humano la libre expresión, sin embargo, la formación académica es indispensable para ofrecer a la gente programaciones de calidad. Si la radio, prensa y televisión ecuatoriana estuvieran dirigidas por comunicadores, no tendríamos programas en los que se irrespete al público; noticieros en los que al momento de entrevistar a un personaje público, se le ataque en lugar de dejarle presentar su criterio; tal vez, contaríamos con medios que guíen la opinión pública con mayor responsabilidad. [1] Lema del Colegio San Gabriel.

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